Evan Stanley y Nick Simmons decidieron llevar los apellidos de sus padres al nombre de su nueva banda
Hay algo inevitablemente llamativo en una banda formada por los hijos de Paul Stanley y Gene Simmons. Evan Stanley y Nick Simmons crecieron rodeados del universo de KISS, pero cuando decidieron hacer música juntos quisieron encontrar una identidad propia. Incluso el nombre de la agrupación nació de esa búsqueda: Stanley Simmons.
Lejos de intentar esconder de dónde vienen, los dos músicos optaron por unir sus apellidos. Y la explicación tiene bastante sentido: según contaron, querían un nombre que representara directamente la colaboración entre ambos, sin convertir a KISS en el centro de su proyecto.

Dos apellidos, una banda nueva
Evan Stanley, hijo de Paul, y Nick Simmons, hijo de Gene, comenzaron a trabajar juntos de manera casi espontánea. Lo que originalmente iba a ser una canción terminó convirtiéndose rápidamente en un proyecto mucho más grande: llegaron a tener alrededor de diez canciones y finalmente prepararon su primer álbum.
El resultado será Dancing While the World Is Ending, su álbum debut, que tendrá 12 canciones y llegará el 28 de agosto.
Antes del disco ya habían presentado temas como “Body Down” y “Dancing While the World Is Ending”, mientras que “Temporary Love” se convirtió en un tema particularmente especial para ellos porque fue la primera canción que ambos compusieron juntos.

No es KISS, y justamente esa es la idea
Aunque el apellido de ambos está inevitablemente ligado a una de las bandas más famosas del rock, Stanley Simmons está construyendo su sonido desde otro lugar.
Los dos músicos ya habían mostrado sus armonías vocales en redes sociales interpretando versiones de canciones de artistas como Simon & Garfunkel y Eagles, antes de comenzar a publicar material propio.
Y ya dieron también el siguiente paso: en mayo realizaron sus primeros conciertos en California, llevando esas canciones del estudio al escenario.
Quizás lo más interesante de Stanley Simmons es que no necesitan negar su apellido para demostrar que tienen una identidad propia.
Después de todo, llevan consigo dos de los apellidos más reconocibles de la historia del rock. Ahora les toca descubrir qué pueden hacer con ellos.
